La península índica es un país con una geografía muy particular. De una superficie total de 3.287.590 km², tiene 314.400 km², tomados por el agua. Esta situación facilita el abastecimiento de sus 590.000 km², de tierras de regadío. Ello unido al clima de La India y a la actividad humana, ha resultado en deforestaciones, erosión del suelo, pastos sobre-explotados, desertización, polución ambiental por las emisiones industriales y de vehículos, contaminación del agua por vertidos directos de aguas residuales y las aportadas por los pesticidas agrícolas, el agua doméstica no es potable en todo el país. Además, el enorme y rápido incremento de la población es una amenaza para los recursos naturales. Todos estos factores contribuyen a que los niños de la península índica estén muy mal alimentados, sino pasando hambre.
El variado y extremado clima de La India incluye desde monzones , es decir, fuertes vientos que soplan unos meses en una dirección y otros, en otra, hasta temperaturas que pueden alcanzar hasta los 48Cº en el Gran desierto de la India, pasando por lluvias monzónicas, inundaciones, cambios muy bruscos de temperatura, intensas tormentas tropicales e imprevisibles fluctuaciones en las precipitaciones.
Por este motivo no es de extrañar que se produzcan desastres naturales tales como sequías severas, inundaciones súbitas, fuertes tormentas, y terremotos. Difíciles de olvidar son los de Himachal Pradesh en 1905 con 19.000 víctimas, el de Maharastra y Andhra Pradesh en 1993 que resultaron en más de 30.000 muertos o el de Assam en 1950, más intenso, aunque con pocas víctimas. Su causa: el movimiento de las placas tectónicas.
Es lógico, por tanto, que ante este clima tan variado y peligroso, la agricultura no sea una tarea fácil de llevar a cabo. El hecho de que esta tarea que, al fin y al cabo, es una de las principales para alimentar a la población, sea tan complicada, explica la desnutrición de gran parte de la infancia hindú.
El variado y extremado clima de La India incluye desde monzones , es decir, fuertes vientos que soplan unos meses en una dirección y otros, en otra, hasta temperaturas que pueden alcanzar hasta los 48Cº en el Gran desierto de la India, pasando por lluvias monzónicas, inundaciones, cambios muy bruscos de temperatura, intensas tormentas tropicales e imprevisibles fluctuaciones en las precipitaciones.
Por este motivo no es de extrañar que se produzcan desastres naturales tales como sequías severas, inundaciones súbitas, fuertes tormentas, y terremotos. Difíciles de olvidar son los de Himachal Pradesh en 1905 con 19.000 víctimas, el de Maharastra y Andhra Pradesh en 1993 que resultaron en más de 30.000 muertos o el de Assam en 1950, más intenso, aunque con pocas víctimas. Su causa: el movimiento de las placas tectónicas.
Es lógico, por tanto, que ante este clima tan variado y peligroso, la agricultura no sea una tarea fácil de llevar a cabo. El hecho de que esta tarea que, al fin y al cabo, es una de las principales para alimentar a la población, sea tan complicada, explica la desnutrición de gran parte de la infancia hindú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario